Interruptor conmutado: qué es y cómo funciona
Un conmutador no corta la corriente: la desvía. Esa diferencia explica por qué van siempre en pareja y por qué no tienen posición fija de encendido.
¿Qué es un interruptor conmutado?
Un interruptor conmutado es, en rigor, un punto de luz gobernado por dos conmutadores: dos mecanismos que encienden y apagan la misma lámpara desde dos sitios distintos. Es la solución del pasillo con un mecanismo en cada extremo, o del dormitorio con uno en la puerta y otro en el cabecero.
La diferencia de fondo con un interruptor corriente es que un conmutador no corta: desvía. En lugar de abrir o cerrar un camino, manda la corriente por uno de dos caminos posibles. Por eso hacen falta dos, y por eso el estado de la luz depende de la combinación de los dos mecanismos y no de la posición de uno solo.
De ahí salen las dos rarezas que todo el mundo ha notado alguna vez: que un conmutador no tiene posición fija de «encendido» ni de «apagado» —a veces la luz se enciende hacia arriba y a veces hacia abajo—, y que da igual cuál de los dos acciones: el que toques cambia el estado.
¿En qué se diferencia de un interruptor y de un cruzamiento?
Los tres mecanismos se parecen por fuera y hacen cosas eléctricamente distintas. La diferencia está en los bornes:
| Interruptor | Conmutador | Cruzamiento | |
|---|---|---|---|
| Qué hace | Abre o cierra un camino | Desvía la corriente a uno de dos caminos | Intercambia entre sí los dos caminos |
| Bornes | Dos | Tres (una entrada, dos salidas) | Cuatro |
| Cuántos hacen falta | Uno | Dos, siempre en pareja | Se intercala entre los dos conmutadores |
| Puntos de mando | Uno | Dos | Tres o más |
| Tiene posición fija | Sí: arriba encendido | No | No |
Conviene retener una cosa: un cruzamiento nunca va solo. Para gobernar una luz desde tres sitios se usan dos conmutadores en los extremos y un cruzamiento en medio; para cuatro sitios, dos cruzamientos, y así sucesivamente. Cuando los puntos de mando se multiplican, la instalación se vuelve inmanejable y la solución deja de ser el conmutado: se pasa a pulsadores que actúan sobre un telerruptor situado en el cuadro. La panorámica completa de las opciones está en qué hay detrás de un punto de luz.
¿Por qué el reglamento solo nombra el conmutador en los pasillos?
Es un detalle poco conocido y responde a la pregunta de cuándo el conmutado no es un capricho. El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (RD 842/2002) fija, en la tabla 2 de su ITC-BT-25, los puntos de utilización mínimos de cada estancia de una vivienda. En casi todas las filas el mecanismo previsto es «Punto de luz. Interruptor 10 A». Hay una sola excepción: en pasillos o distribuidores, el mecanismo que la tabla nombra es «Interruptor/Conmutador 10 A», con un punto de luz cada 5 metros de longitud y uno en cada acceso.
Esa es la lógica del conmutado escrita en la norma: allí donde se entra por un extremo y se sale por el otro, tiene que poder encenderse y apagarse desde los dos. En el resto de estancias el conmutado es una mejora perfectamente legítima sobre el mínimo, pero no una exigencia.
Los 10 A de la tabla son la intensidad asignada del mecanismo. No es un dato menor a la hora de comprar: los mecanismos de un circuito de alumbrado C1 se dimensionan para esa intensidad, mientras que las bases de toma de corriente del circuito C2 son de 16 A. Un mecanismo no se elige por el acabado.
¿Cómo saber si un punto de luz está conmutado sin tocar nada?
No hace falta desmontar ningún mecanismo ni cortar la luz. Basta con observar:
- Comprueba si hay dos mecanismos que gobiernan la misma lámpara. Si en la estancia hay dos y cada uno apaga y enciende la misma luz, está conmutada.
- Fíjate en si hay posición fija. Deja la luz encendida y ve al otro mecanismo: si lo accionas y la luz se apaga quedando la tecla «hacia arriba», no es un interruptor, es un conmutador.
- Mira el frontal. Muchos fabricantes serigrafían en el mecanismo o en su embalaje el símbolo correspondiente, y las gamas distinguen claramente la referencia de interruptor, la de conmutador y la de cruzamiento.
- Cuenta los puntos de mando de un pasillo. Si el pasillo tiene mecanismo en cada acceso y todos encienden la misma luz, hay conmutado y, con tres o más, cruzamientos por medio.
- Para confirmarlo de verdad hay que ver los bornes, y eso implica desmontar el mecanismo con el circuito sin tensión. Es trabajo de instalador, y no aporta nada que no te diga ya la observación.
¿Qué hace falta para pasar de simple a conmutado?
Añadir un segundo punto de mando no es cambiar una tecla: hay que llevar cable de un mecanismo al otro, porque los dos conmutadores tienen que estar unidos entre sí por los dos caminos que se desvían. Si la vivienda no tiene ese cableado previsto, hay tres salidas razonables:
- Abrir roza y empotrar el tubo, que es lo definitivo y lo más invasivo.
- Instalación vista en tubo o canaleta, que evita la obra y es perfectamente reglamentaria cuando se ejecuta como tal — ver instalación eléctrica vista.
- Resolver el segundo punto por radiofrecuencia, con un módulo compatible, cuando pasar cable no es viable.
Qué exige el reglamento del cableado y de las conexiones
Tres prescripciones que afectan directamente a este trabajo y que explican por qué un conmutado mal hecho se detecta enseguida:
- Identificación por colores. El conductor neutro se identifica por el azul claro, el de protección por el amarillo-verde y los de fase por marrón o negro (y gris cuando hay que distinguir tres fases). Los cables que unen dos conmutadores entre sí no son neutro ni protección, y no deben llevar esos colores.
- Las conexiones, en bornes y dentro de caja. La ITC-BT-19 prohíbe expresamente unir conductores «por simple retorcimiento o arrollamiento entre sí»: hay que usar bornes de conexión, bloques o regletas, y hacerlo en el interior de cajas de empalme o de derivación. Los empalmes retorcidos y cubiertos con cinta que aparecen en falsos techos y rozas viejas son un defecto, no una costumbre.
- Cocinas y baños, con material aislante. Las cubiertas, tapas, mandos y pulsadores de maniobra de mecanismos instalados en cocinas, cuartos de baño, secaderos y en general en locales húmedos o mojados serán de material aislante. En los baños, además, la ITC-BT-27 divide el local en volúmenes y limita qué se puede instalar en cada uno.
Dónde acaba lo que puede hacer un particular
Sustituir un mecanismo existente por otro equivalente, con el circuito sin tensión y comprobando que efectivamente no la tiene, está al alcance de cualquiera con cuidado. Crear un punto de mando nuevo, llevar cable de un sitio a otro o abrir un circuito nuevo es modificar la instalación, y eso corresponde a una empresa instaladora habilitada en baja tensión. La diferencia no es de dificultad: es que la modificación debe quedar documentada y poder acreditarse ante el órgano competente en materia de industria de la comunidad autónoma.
Y la frontera de arriba no se cruza nunca: la acometida, la caja general de protección y el contador son propiedad de la empresa distribuidora, van precintados y manipularlos es fraude. Bajar el interruptor general de tu cuadro no deja esa parte sin tensión.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un interruptor conmutado?
Es un punto de luz gobernado por dos conmutadores, de forma que la misma lámpara se enciende y se apaga desde dos sitios distintos. Un conmutador no abre y cierra un camino como un interruptor: desvía la corriente hacia uno de dos caminos posibles, y por eso van siempre en pareja.
¿Cuál es la diferencia entre un interruptor y un conmutador?
El interruptor tiene dos bornes y abre o cierra un único camino, con posición fija de encendido y apagado. El conmutador tiene tres bornes —una entrada y dos salidas— y desvía la corriente hacia uno de los dos caminos, por lo que no tiene posición fija: la luz depende de la combinación de los dos conmutadores.
¿Cuántos mecanismos hacen falta para encender una luz desde tres sitios?
Dos conmutadores en los extremos y un mecanismo de cruzamiento intercalado entre ellos. Por cada punto de mando adicional se añade otro cruzamiento. Cuando los puntos de mando se multiplican, lo habitual es cambiar a pulsadores que actúan sobre un telerruptor situado en el cuadro.
¿Obliga el reglamento a poner conmutadores en los pasillos?
La tabla 2 de la ITC-BT-25 del REBT (RD 842/2002) fija los puntos de utilización mínimos de cada estancia, y en pasillos o distribuidores el mecanismo que nombra es «Interruptor/Conmutador 10 A», con un punto de luz cada 5 metros de longitud y uno en cada acceso. Es la única estancia de la tabla donde aparece el conmutador.
¿Qué intensidad tiene que tener el mecanismo de un punto de luz?
La tabla 2 de la ITC-BT-25 prevé mecanismos de 10 A para los puntos de luz del circuito de alumbrado C1, frente a las bases de toma de corriente de 16 A del circuito C2. Es la intensidad asignada del mecanismo y hay que respetarla al sustituirlo.
¿Puedo convertir yo un interruptor en conmutado?
Sustituir un mecanismo por otro equivalente con el circuito sin tensión está al alcance de un particular cuidadoso, pero convertir un punto simple en conmutado exige llevar cable de un mecanismo al otro, y eso es modificar la instalación: corresponde a una empresa instaladora habilitada en baja tensión, que además puede documentar la modificación ante el órgano competente de la comunidad autónoma.
Fuentes
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