Qué significan los kelvin, qué temperatura encaja en cada estancia, por qué mezclarlas se nota tanto y qué pinta el IRC en todo esto.
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Iluminación
La iluminación es la parte de la instalación que más se nota a diario y la que peor se compra, porque casi todo el mundo sigue eligiendo por vatios.
Lúmenes, no vatios
Los vatios miden consumo, no luz. Con LED esa equivalencia se rompió del todo: dos lámparas del mismo consumo pueden dar cantidades de luz muy distintas. Lo que hay que mirar en la caja son los lúmenes.
El segundo dato es la temperatura de color, en kelvin: por debajo de unos 3.000 K la luz es cálida y tirando a amarilla; alrededor de 4.000 K es neutra; por encima de 5.000 K es fría y azulada. No hay una mejor: hay una adecuada para cada estancia y cada uso, y mezclarlas en una misma habitación es lo que hace que una casa se vea mal iluminada.
El tercero, casi siempre ignorado, es el índice de reproducción cromática (IRC o CRI): cuánto se parecen los colores bajo esa luz a como se ven a la luz del día. Un IRC bajo es la razón de que la ropa o la comida se vean apagadas.
Guías de iluminación
Fuentes
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