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Instalación eléctrica de la vivienda

Antes de tocar nada conviene saber dónde empieza tu instalación y dónde acaba la de la compañía. Casi todos los malentendidos del nicho nacen ahí.

Esquema con dos zonas separadas por una frontera: a la izquierda, de la distribuidora y precintado, la acometida, la caja general de protección y el contador; a la derecha, tuyo, la derivación individual, el cuadro eléctrico y los circuitos de la vivienda.
Si falla antes de la frontera, avisas a la distribuidora. Si falla después, es tu instalador o tu propio cuadro.

Dónde empieza lo tuyo

La acometida, la caja general de protección y el contador son de la empresa distribuidora. Están precintados y no se tocan: manipularlos no es solo peligroso, es un fraude con consecuencias legales.

Tu instalación empieza en la derivación individual que sale del contador y llega al cuadro de la vivienda. Del cuadro salen los circuitos independientes (alumbrado, tomas de uso general, cocina y horno, lavadora y lavavajillas, aire acondicionado…), cada uno con su protección y su sección de cable.

Esa separación en circuitos no es un capricho del instalador: es lo que hace que un fallo en la lavadora no deje la casa entera a oscuras. Y lo que permite dimensionar cada cable para lo que realmente va a soportar. El número mínimo de circuitos y sus características las fija el Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión y sus instrucciones técnicas complementarias. Y es lo que comprueba el instalador cuando emite el certificado.

Guías de instalación

Fuentes

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