InicioCuadro eléctrico › Interruptor diferencial: qué es, qué protege y qué significan los 30 mA

Interruptor diferencial: qué es y qué protege

Es la única protección del cuadro que está pensada para ti y no para el cable. Por eso es también la única que se comprueba a mano.

¿Qué es un interruptor diferencial?

Un interruptor diferencial es el aparato del cuadro que compara la corriente que entra en la instalación con la que vuelve a salir por ella y corta la alimentación cuando no cuadran. Si entran diez amperios y solo regresan nueve y medio, hay medio amperio yéndose por otro camino: por la carcasa de un aparato, por una humedad, por el cuerpo de quien haya tocado algo que no debía. Esa diferencia es la «corriente diferencial-residual» que le da nombre, y es lo único que vigila.

Esa es la frase que conviene retener: el diferencial protege a las personas; el magnetotérmico protege al cable. Uno mira si la corriente se está fugando y el otro si hay demasiada. No se sustituyen entre sí y por eso están los dos en el cuadro.

En el cuadro es fácil de identificar: suele ser más ancho que los automáticos, va a su izquierda o inmediatamente después del interruptor general, y es el único que tiene un botón, normalmente marcado con una «T».

¿En qué se diferencia de un magnetotérmico?

Las dos protecciones del cuadro doméstico, comparadas por lo que vigilan y por lo que avisan.
Interruptor diferencialMagnetotérmico
Qué vigilaQue toda la corriente que entra vuelva a salirQue no pase más corriente de la que admite el cable
A quién protegeA las personas frente a una descargaAl conductor frente a sobrecarga y cortocircuito
Qué te está diciendo si saltaHay una fuga a tierra en algún punto de la instalación o en un aparatoHay demasiado consumo en ese circuito, o un cortocircuito
Cuántos hayUno como mínimo por cada cinco circuitosUno por circuito
Se compruebaSí, con el botón de testNo tiene comprobación de usuario

Existen también aparatos que combinan las dos funciones en un solo módulo, pero la lógica no cambia: siguen siendo dos protecciones distintas conviviendo en la misma carcasa.

¿Por qué 30 mA y no otra cifra?

Los 30 miliamperios que aparecen en el frontal son la sensibilidad: la corriente de fuga a partir de la cual el aparato debe desconectar. No es una cifra comercial. El Reglamento Electrotécnico para Baja Tensión (RD 842/2002) exige, para las instalaciones interiores de viviendas, uno o varios interruptores diferenciales que protejan todos los circuitos con una intensidad diferencial-residual máxima de 30 mA y una intensidad asignada igual o superior a la del interruptor general. Está en la ITC-BT-25, y en la misma instrucción está la regla de cuántos hacen falta: como mínimo uno por cada cinco circuitos instalados.

La razón de fondo está en la instrucción vecina, la ITC-BT-24, que fija la tensión límite convencional en 50 V en corriente alterna en condiciones normales y describe el corte automático de la alimentación como la medida destinada a impedir que una tensión de contacto peligrosa se mantenga el tiempo suficiente para causar daño. Los 30 mA son el umbral con el que se logra ese corte antes de que la descarga tenga consecuencias.

Se pueden encontrar diferenciales de sensibilidad mayor —de 300 mA, por ejemplo— instalados en serie aguas arriba, y el reglamento lo permite siempre que se siga garantizando que todos los circuitos quedan protegidos a 30 mA como máximo. Es decir, el de 300 mA puede estar, pero no puede ser el único.

¿Qué clases de diferencial hay?

Además de la sensibilidad y de los amperios, un diferencial tiene una clase, que describe qué forma de corriente de fuga es capaz de detectar. Es el dato que más se ignora y el que explica la mayoría de los disparos raros de una casa moderna:

  • Clase AC. Detecta corrientes de fuga alternas senoidales. Es la clase clásica, la de las instalaciones pensadas para cargas convencionales.
  • Clase A. Asegura la desconexión tanto con corrientes alternas senoidales como con corrientes continuas pulsantes. El reglamento la exige cuando se prevea que las corrientes diferenciales puedan no ser senoidales, que es justo lo que ocurre con la electrónica que hoy hay en cualquier vivienda: variadores, fuentes conmutadas, inducción, cargadores.
  • Diferenciales «superinmunizados». Es una denominación comercial, no una clase reglamentaria: se refiere a aparatos con mayor inmunidad frente a disparos por transitorios o perturbaciones, pensados para instalaciones donde los saltos sin causa aparente son frecuentes.
  • Diferenciales rearmables. Intentan reponerse solos tras un disparo, comprobando antes si la fuga persiste. Son cómodos en segundas residencias con frigorífico, pero conviene entender lo que implican: si el diferencial salta, algo está fallando, y un rearme automático puede ocultar ese aviso durante meses.

Un matiz importante que suele perderse: para el circuito de recarga de vehículo eléctrico, el reglamento exige un diferencial exclusivo para esa línea. No se cuelga del diferencial general de la casa.

El diferencial no funciona solo: necesita toma de tierra

La protección contra los contactos indirectos —tocar sin querer la parte metálica de un aparato que se ha quedado en tensión— se consigue, según el reglamento, mediante la puesta a tierra de las masas junto con estos dispositivos. Las dos cosas a la vez, no una u otra. Sin una toma de tierra en condiciones, la corriente de fuga puede no encontrar un camino que le permita al diferencial detectarla a tiempo, y la protección pierde eficacia.

Hay otro matiz que casi nadie sabe y que está escrito en la ITC-BT-24: frente a los contactos directos —tocar directamente una parte en tensión— el diferencial de 30 mA se reconoce solo como protección complementaria, para el caso de que falle otra medida o de que el usuario cometa una imprudencia. La protección principal siguen siendo el aislamiento de las partes activas y las envolventes. Dicho claro: el diferencial es una red de seguridad excelente, pero no es una licencia para tocar nada.

¿Cómo se comprueba que el diferencial funciona?

Es la única protección del cuadro pensada para que la compruebe el propio usuario, y hacerlo no requiere abrir nada ni tocar ningún cable: basta con el botón del frontal.

  1. Avisa y prepara la casa. Al pulsar se corta la luz de todo lo que cuelgue de ese diferencial. Guarda lo que estés haciendo en el ordenador y ten en cuenta los equipos que no conviene apagar de golpe.
  2. Pulsa el botón de test (la «T»). El diferencial debe bajar en el acto.
  3. Rearma la palanca subiéndola de nuevo. Debe quedarse arriba sin dificultad.
  4. Repítelo de forma periódica. Los fabricantes suelen recomendar hacerlo una vez al mes; el mecanismo es electromecánico y puede agarrotarse si pasa años sin actuar.
  5. Si no salta al pulsar el test, o si no se deja rearmar, no insistas ni lo dejes pasar: llama a una empresa instaladora habilitada en baja tensión. Un diferencial que no dispara en la prueba es un diferencial que tampoco va a disparar cuando haga falta.

Y si lo que te ocurre es lo contrario —que salta solo y no sabes por qué—, el método de descarte para localizar la causa está en salta el diferencial: cómo localizar la causa.

Sustituir un diferencial, cambiarlo de clase o modificar el cuadro es modificar la instalación, y eso corresponde a una empresa instaladora habilitada, no al bricolaje. Aguas arriba de tu cuadro la frontera es innegociable: acometida, caja general de protección y contador son de la empresa distribuidora, van precintados y manipularlos es fraude.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un diferencial y un magnetotérmico?

El diferencial compara la corriente que entra con la que sale y corta si parte se está fugando, por ejemplo a través de una persona: protege a las personas. El magnetotérmico corta cuando pasa más corriente de la que admite el cable de un circuito, por sobrecarga o cortocircuito: protege al conductor. Son funciones distintas y ninguna sustituye a la otra.

¿Qué significan los 30 mA de un interruptor diferencial?

Son la sensibilidad: la corriente de fuga a partir de la cual el aparato debe desconectar. El REBT (RD 842/2002) exige en su ITC-BT-25 que todos los circuitos de una vivienda queden protegidos con una intensidad diferencial-residual máxima de 30 mA, con una intensidad asignada igual o superior a la del interruptor general.

¿Cuántos diferenciales debe tener una vivienda?

Como mínimo uno por cada cinco circuitos instalados, según la ITC-BT-25. Una vivienda de electrificación básica, que tiene cinco circuitos, cumple con uno; en electrificación elevada suele haber dos o más. El circuito de recarga de vehículo eléctrico, además, exige un diferencial exclusivo para él.

¿Cada cuánto hay que pulsar el botón de test del diferencial?

Los fabricantes suelen recomendar hacerlo una vez al mes. Es un mecanismo electromecánico que puede agarrotarse si pasa mucho tiempo sin actuar, y la prueba es la única forma de saber que sigue disparando. Si al pulsar el test no salta, o si después no se deja rearmar, hay que llamar a una empresa instaladora habilitada en baja tensión.

¿Sirve de algo el diferencial si la casa no tiene toma de tierra?

Pierde eficacia. El reglamento resuelve la protección contra los contactos indirectos con la puesta a tierra de las masas junto con estos dispositivos, es decir, con las dos cosas a la vez. Sin toma de tierra, la corriente de fuga puede no encontrar un camino que permita al diferencial detectarla a tiempo.

¿Un diferencial de clase A y uno de clase AC son intercambiables?

No. El de clase AC detecta corrientes de fuga alternas senoidales, mientras que el de clase A asegura además la desconexión con corrientes continuas pulsantes. El reglamento exige clase A cuando se prevea que las corrientes diferenciales puedan no ser senoidales, que es lo habitual en instalaciones con electrónica. Elegir la clase correcta es trabajo del instalador.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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