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Cuánta potencia necesitas contratar

Si nunca te ha saltado el general, probablemente pagas por potencia que no usas. Y si te salta cada invierno, te falta. Las dos cosas se arreglan igual.

Potencia no es consumo

La potencia contratada es el máximo de kilovatios que puedes tener funcionando simultáneamente. La energía consumida es cuántos kilovatios-hora gastas al mes. Son cosas distintas y se pagan por separado: una casa puede tener mucha potencia y gastar poquísimo, y al revés.

Ajustar la potencia no reduce tu consumo. Ajusta lo que pagas por tener capacidad disponible.

El cálculo, en tres pasos

  1. Lista tus aparatos de consumo alto y su potencia en vatios, que viene en la placa o en el manual. Los sospechosos: horno, vitrocerámica o inducción, termo eléctrico, lavadora, lavavajillas, secadora, aire acondicionado, calefacción eléctrica, microondas, plancha, secador.
  2. Piensa qué usas de verdad a la vez en el peor momento del día. No sumes todo: nadie tiene el horno, la secadora, la plancha y el aire funcionando al mismo tiempo. El escenario realista suele ser una tarde de invierno o la hora de cocinar.
  3. Suma esa combinación y añade un margen para la base de la casa —nevera, iluminación, electrónica, router—.

Ese número, en kilovatios, es tu punto de partida. Después hay que llevarlo al valor normalizado más próximo por arriba, porque no se contrata cualquier cifra.

La calculadora del sitio hace esta suma por ti, y también convierte kW a amperios para que puedas contrastarla con lo que tienes instalado. No da euros: los precios cambian y el número que importa aquí es el de kilovatios.

Punta y valle

Se puede contratar una potencia distinta para el periodo de punta y llano y para el de valle. Tiene sentido cuando el consumo grande de la casa está claramente concentrado en una franja: por ejemplo, si el termo y la lavadora funcionan de madrugada. Si tu uso está repartido, la diferencia entre ambas potencias suele ser pequeña.

Cómo saber si la tienes mal

Te sobra si nunca en la vida te ha saltado el interruptor general, ni siquiera con la casa a pleno rendimiento en invierno.

Te falta si el general salta al coincidir dos aparatos concretos —siempre los mismos— y vuelve a subir sin problema al desconectar uno.

Ojo con no confundirlo: si lo que salta es un magnetotérmico de un circuito y no el general, no es un problema de potencia contratada sino de ese circuito.

Antes de cambiarla

Bajar potencia es sencillo. Subirla puede requerir que la instalación lo admita, y en ese caso te pedirán el certificado de instalación eléctrica. Ten también en cuenta que hay limitaciones sobre la frecuencia con la que se puede modificar la potencia contratada, así que conviene acertar y no ir probando.

Preguntas frecuentes

¿Bajar la potencia reduce mi factura?

Reduce el término fijo, que es lo que pagas por tener capacidad disponible, no el consumo. Si te has quedado corto, el general empezará a saltar, así que el ajuste tiene que hacerse con el cálculo delante.

¿Qué son P1, P2 y P3?

Son los periodos horarios, y significan cosas distintas según se hable de potencia o de energía. En vivienda la potencia se contrata en dos periodos —punta y llano por un lado, valle por otro— mientras que la energía se factura en tres.

¿Cada cuánto puedo cambiar la potencia?

Hay limitaciones a la frecuencia con que se puede modificar, así que no conviene ir probando valores. Haz el cálculo y pide el cambio una vez.

Fuentes

Lo que se explica aquí se apoya en estas fuentes oficiales. Si consultas una y no coincide con lo que lees, manda la fuente: se corrige el artículo.

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